El espejismo de la competitividad: por qué Uruguay no es el destino que creemos
Durante décadas, Uruguay ha intentado seducir al capital extranjero bajo una fórmula que parece inamovible: estabilidad política, reglas claras y un generoso paquete de exoneraciones impositivas. Nos hemos acostumbrado a celebrar cada anuncio de inversión como un triunfo de nuestra estrategia, convenciéndonos de que, si somos lo suficientemente "atractivos" fiscalmente, el desarrollo llegará solo. Sin embargo, hay una realidad incómoda que preferimos ignorar: el capital internacional sigue prefiriendo, una y otra vez, destinos donde los impuestos son más altos y los salarios son significativamente mayores. ¿Por qué un inversor elegiría la "cara" Alemania o el competitivo sudeste asiático, cuando en nuestro país podría pagar menos sueldos y recibir incentivos tributarios? La respuesta es tan simple como devastadora: el inversor busca eficiencia, no un descuento. La trampa de las exoneraciones Las exoneraciones fiscales que tanto defendemos se han convertido en una ...