El progresismo se convirtió en el nuevo conservadurismo
Durante décadas, la política se movió bajo coordenadas previsibles. El molde tradicional dictaba que la izquierda encarnaba la rebeldía, la vanguardia, la ruptura de los moldes establecidos y la osadía de desafiar al poder. Del otro lado, la derecha solía representar el orden, la tradición, la defensa del statu quo y las estructuras institucionales. Sin embargo, los tiempos cambian, las etiquetas se erosionan y el mapa ideológico global (y también el nuestro) experimenta una mutación copernicana. Hoy asistimos a una paradoja fascinante: el pensamiento oficial de la izquierda "progresista" se ha vuelto profundamente conservador, dogmático y censor , mientras que la verdadera transgresión, el aire fresco y la rebeldía seducen a las nuevas generaciones desde una vereda opuesta. La izquierda tradicional ha envejecido mal. Atrapada en gestiones grises cuando le toca gobernar, imposibilitada de ofrecer soluciones reales a los problemas cotidianos de la gente y desprovista de hori...