Entre los escombros y la paranoia: el Estado ante la tragedia venezolana
La magnitud del desastre que sacudió el norte de Venezuela el pasado 24 de junio es, por sí sola, una tragedia que sobrecoge a cualquier conciencia humana. Con un balance oficial que ya supera los 1.900 fallecidos y proyecciones de la ONU que apuntan a 50.000 desaparecidos, el escenario en estados como La Guaira y Carabobo es devastador. Sin embargo, lo que estamos presenciando no es solo la furia de la naturaleza, sino el colapso de un sistema político que ha quedado, por fin, totalmente al desnudo. En las primeras horas tras el doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5, el país fue testigo de una realidad elocuente: mientras los ciudadanos removían escombros con sus propias manos, palas y desesperación, el Estado brillaba por su ausencia. Aquellos que buscaban sobrevivientes entre las ruinas de sus hogares no contaban con el apoyo de maquinaria pesada ni de una logística gubernamental eficiente. Esa carencia, lejos de ser un accidente, es el reflejo de años de desmantelamiento in...