El crimen organizado avanza y el Estado hace la plancha
La fiscal de Corte subrogante, Mónica Ferrero, no habló con eufemismos ante la Comisión de Hacienda del Parlamento: “Se los imploro”. La frase, cargada de urgencia, no es un recurso retórico; es el grito de quien ve venir el incendio y no encuentra bomberos . Ferrero identificó tres puntos calientes —Rosario, Chuy y Toledo— donde el narcotráfico y la violencia “arden” sin control. Pidió fiscales, recursos, conciencia. Recibió, hasta ahora, silencio oficial. Lo que preocupa no es solo la constatación del avance del crimen organizado —dato que cualquier vecino de barrio periférico ya intuye—, sino la evidencia de que el Estado uruguayo carece de herramientas y, lo que es peor, de voluntad política para enfrentarlo . Ferrero comparó la situación con Río de Janeiro, donde el Comando Vermelho no solo controla territorios sino que ejerce justicia paralela : decide quién vive, quién muere, quién paga impuestos. El Estado, allí, es un convidado de piedra que sólo recupera el contro...