El eclipse de la socialdemocracia: de transformadores a gestores de lo inevitable
La socialdemocracia, aquel motor que reconstruyó Occidente tras la tragedia de 1945 y dio forma a la "Edad de Oro" del bienestar, atraviesa hoy una crisis de identidad que parece terminal. Lo que durante décadas fue el "escudo" de las clases trabajadoras y el arquitecto de la movilidad social, hoy se desdibuja en una gestión tecnocrática que ha perdido su alma y, lo que es peor, su utilidad. La claudicación del pensamiento El declive comenzó con una rendición disfrazada de modernidad. A finales del siglo pasado, la llamada "Tercera Vía" convenció a los partidos socialistas de que el mercado ya no era un terreno a regular, sino una fuerza de la naturaleza a la que había que adaptarse. En ese preciso instante, la socialdemocracia dejó de ser transformadora para convertirse en gestora de lo inevitable . Se aceptó la lógica del capital financiero, las privatizaciones y la desregulación, bajo la promesa de que "creciendo todos, algo gotearía hacia abajo...