Soberanía en la Niebla: ¿Defensa Nacional o Revanchismo Político?

 

Este viernes 13 de febrero de 2026, el presidente Yamandú Orsi ha firmado el certificado de defunción del proyecto de las Patrulleras Oceánicas (OPV) con el astillero español Cardama.

El anuncio, envuelto en una narrativa de "limpieza administrativa", deja más dudas que certezas y un aroma a decisión política que podría costarle al Uruguay mucho más que el valor de los barcos mismos.

El riesgo de la "Saña" Política

Desde la oposición, figuras como el exministro Javier García han sido tajantes: estamos ante una decisión con "saña política" que busca destruir cualquier legado de la administración Lacalle Pou.

Al rescindir unilateralmente, el gobierno de Orsi no solo deja nuestro mar territorial a merced de la pesca ilegal y el narcotráfico, sino que expone al Estado a un juicio internacional millonario.

Mario Cardama ya advirtió desde España: "No nos vamos a dejar apurar por nadie". El riesgo de que Uruguay termine pagando indemnizaciones astronómicas sin tener un solo tornillo a cambio es real. ¿Es esta la "transparencia" prometida o es simplemente un ajuste de cuentas partidario que pone en riesgo el patrimonio nacional?

Las opciones: Del "viejito" regalado a la excelencia coreana

Con los barcos españoles fuera de combate, el abanico de opciones que le queda al Ministerio de Defensa es, cuanto menos, dispar:

  • El "Parche" de EE. UU.: Se nos ofrece la clase Reliance. Buques que son poco más que piezas de museo de los años 60. Aceptar esto como "solución intermedia" es como querer tapar el sol con la mano: un costo operativo altísimo para una capacidad de vigilancia mínima.
  • La Tentación China: Una opción que siempre estuvo ahí, pero que carga con un lastre geopolítico que nos aleja de nuestros socios tradicionales.

Corea del Sur: La única salida digna

Si el gobierno realmente quiere enmendar el rumbo y dejar de lado la política de comité, debe mirar hacia Corea del Sur. Quienes hemos caminado por los muelles de HD Hyundai Heavy Industries en Ulsan, sabemos que la diferencia entre Cardama y Corea es la que separa a un taller de barrio de una central de la NASA.

Corea ofrece lo que hoy Uruguay no tiene: credibilidad. El modelo HDP-1500 de Hyundai es la pieza que encajaría perfecto en nuestra Armada.

Son buques construidos con una precisión quirúrgica, entregados en plazos que parecen ciencia ficción (menos de 30 meses) y con una tecnología que no requiere las tripulaciones masivas que nuestra Armada hoy no puede completar. Eso sí : sale más caro que lo que hasta ahora se ha manejado.

Conclusión

Rescindir es fácil; construir es lo complejo.

El gobierno de Orsi ha elegido el camino de la confrontación judicial y el relato político. Si no quiere que su gestión sea recordada como la que entregó el mar territorial por un capricho ideológico, debe dejar de lado los buques "viejitos" de donación y apostar por la vía coreana.

La soberanía de nuestras 200 millas no se defiende con discursos en la Torre Ejecutiva, se defiende con acero de calidad y tecnología de punta. Uruguay no puede esperar más.

Ricardo Alba    El Día 14 de febrero 2026 






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