El "Capitalismo del Pueblo" en la Izquierda Uruguaya: ¿Modernización o Caballo de Troya?
En la
política uruguaya, donde el peso de la historia suele actuar como ancla y
brújula a la vez, una propuesta reciente ha sacudido los cimientos ideológicos
del país.
Alejandro
"Pacha" Sánchez, secretario de Presidencia y figura central del
entorno de Yamandú Orsi, ha puesto sobre la mesa una idea que, hace apenas una
década, hubiera sido motivo de expulsión sumaria en los comités de base: abrir
el paquete accionario de las empresas públicas a los pequeños ahorristas
privados.
El Fantasma de la "Dama de Hierro"
Resulta
imposible no trazar un paralelismo con el "Popular Capitalism"
(Capitalismo Popular) que Margaret Thatcher impulsó en la Gran Bretaña de los
años 80. La premisa es seductora y peligrosa por igual: convertir al ciudadano
común en propietario de las "joyas de la corona" estatal (como UTE o
ANTEL).
Sin
embargo, lo que para la "Dama de Hierro" era una herramienta para
desmantelar el Estado y crear una nación de accionistas alineados con el libre
mercado, para Sánchez se presenta como un "pragmatismo soberano".
El
argumento es que, en lugar de que el ahorro de los uruguayos financie bancos
extranjeros o duerma bajo el colchón, debería financiar la expansión de
nuestras propias empresas.
Pero, ¿es
esto una democratización del capital o una privatización por goteo?
El Torpedo bajo la Línea de Flotación
La
reacción no se hizo esperar. El calificativo de "perro burgués"
lanzado desde sectores de la izquierda marxista no es solo un exabrupto; es el
síntoma de un desconcierto profundo. Para la ortodoxia del Frente Amplio y el
batllismo tradicional, la propiedad estatal al 100% es un dogma de fe.
Esta
propuesta actúa como un torpedo bajo la línea de flotación de la
izquierda clásica por tres razones fundamentales:
1.
El conflicto de intereses: Una empresa con accionistas privados debe rendir
cuentas ante una junta. El lucro y la rentabilidad pasan a competir con el rol
social. ¿Qué pasará cuando el interés del ahorrista por cobrar dividendos
choque con la necesidad política de congelar tarifas?
2.
La pérdida de la "Caja Chica": Hoy, el Poder Ejecutivo utiliza
las ganancias de los entes para tapar agujeros fiscales. En una sociedad
anónima abierta, esto sería legalmente cuestionable, limitando la
discrecionalidad del Ministerio de Economía.
3.
El riesgo de concentración: La experiencia internacional enseña que el pequeño
ahorrista suele vender ante la primera crisis, y quienes terminan comprando son
los grandes fondos de inversión. Lo que empieza como "capitalismo
popular" suele terminar como capital concentrado por la puerta de atrás.
Unos Elogios que Incomodan: Heber y Gurméndez
Lo más
curioso, y políticamente disruptivo, de este episodio es de dónde vienen los
apoyos. Mientras el PCU y los sindicatos (como SUTEL o FANCAP) ponen el grito
en el cielo, figuras históricas del liberalismo uruguayo han saludado la
iniciativa con una sonrisa cómplice.
El
herrerismo, representado por Luis Alberto Heber, no tardó en calificar
la idea como "interesante", recordando que es lo que ellos han
pregonado desde 1992. Por su parte, Gabriel Gurméndez, con su perfil
técnico y jorgista, también ha visto con buenos ojos la posibilidad de dotar a
las empresas de una gobernanza privada que las aleje de la burocracia estatal.
Que los
herederos de la reforma que el Frente Amplio combatió en los 90 hoy aplaudan al
"Pacha" Sánchez, genera un cortocircuito ideológico difícil de
procesar para el militante de a pie.
La Dupla del Poder y el Horizonte 2029
Más allá
de lo económico, el trasfondo es puramente político. Junto al ex-fiscal Jorge
Díaz en la ingeniería técnica, Alejandro Sánchez se perfila como el
"arquitecto" del poder real en el gobierno de Orsi. Con esta
propuesta, el "Pacha" está logrando algo inédito: disputarle el
centro político a la Coalición Republicana usando sus propias banderas.
Sánchez
parece estar construyendo su imagen de"presidenciable" para 2029.
Al
proponer una "Antel Transnacional" que compita en la región, se viste
con el traje de gestor moderno, dejando a sus rivales internos en una posición
de "resistencia conservadora".
¿Un Nuevo Paradigma?
Uruguay
es un país de plebiscitos y consensos lentos. El recuerdo del 92 sigue vivo.
Sin embargo, el MPP parece estar apostando a que la sociedad está lista para
pasar de la resistencia estatal a la inversión estratégica.
El riesgo
es inmenso. Si la propuesta avanza, el Frente Amplio se enfrentará a su mayor
contradicción histórica: gestionar un modelo que sus propias bases han
combatido durante décadas, bajo la mirada atenta, y por momentos aprobatoria,
de sus rivales tradicionales.
El
"desconcierto" actual es solo el prefacio de una batalla cultural que
definirá la identidad misma de la izquierda uruguaya en el siglo XXI.
Ricardo Alba El Día 14 de marzo 2026
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