8M: La Libertad no admite tutela ideológica
El 8M en
Uruguay nació como un reconocimiento a la vanguardia de un país que, mucho
antes que otros, entendió que la dignidad de la mujer era el pilar de una
democracia moderna.
Sin
embargo, este 2026 nos encuentra ante una proclama del PIT-CNT y sectores del
Frente Amplio que parece más preocupada por la retórica sesentista del
"antiimperialismo" que por la realidad cotidiana de la mujer
uruguaya.
La trampa
de la consigna partidizada
Es
alarmante ver cómo una fecha que debería convocar a la unidad nacional en torno
a la igualdad y el orden público es secuestrada por aparatos ideológicos.
Hablar de
"soberanía de los pueblos" y "antiimperialismo" en una
marcha de mujeres no es solo un anacronismo; es una falta de respeto a quienes
esperan soluciones concretas frente a la inseguridad, la brecha salarial y la
violencia.
Intentar
tutelar el sentimiento de la mujer bajo una bandera partidaria es, en sí mismo,
un acto de autoritarismo intelectual que los uruguayos debemos rechazar.
El
silencio cómplice ante la opresión real
Mientras
la izquierda local se pierde en laberintos dialécticos contra
"imperios" imaginarios, elige el silencio ante las tiranías reales.
El verdadero feminismo, el que defiende la libertad individual, no puede
permitirse el lujo del olvido selectivo.
Hoy,
nuestra libertad en el Uruguay nos obliga a alzar la voz por todas:
- Por las mujeres de Irán y
Afganistán, sometidas a regímenes teocráticos que las borran de la
vida pública bajo el mazo de la religión oficial.
- Por nuestras hermanas cubanas
y venezolanas, que han debido caminar miles de kilómetros, huyendo de
la opresión política y el hambre que generan esos mismos modelos que
algunos aquí pretenden defender.
¿Dónde
está la solidaridad del PIT-CNT con las madres venezolanas que cruzan selvas
para que sus hijos no mueran de desnutrición? ¿Dónde está la condena a los
líderes políticos que, en nombre del "pueblo", han convertido a la
mujer en una rehén del Estado?
Hacia un
compromiso de orden y mérito
Uruguay
no necesita proclamas que dividan a la sociedad entre "buenos y
malos" según su afinidad geopolítica. Necesitamos reafirmar el valor del
mérito, la protección de la ley y la seguridad en nuestras calles.
La
verdadera emancipación no viene de un micrófono en un estrado sindical, sino de
un Estado que garantice que cada mujer pueda caminar libre, trabajar con
dignidad y prosperar por su propio esfuerzo, sin que nadie, ni el Estado ni el
sindicato, pretenda decirle qué debe pensar.
Este 8M,
que la reflexión supere a la consigna. Por la libertad, por la verdad y por
todas las mujeres que, en cualquier rincón del mundo, aún luchan por el derecho
elemental de ser dueñas de su propio destino.
Ricardo Alba El Día 7 de marzo 2026
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